Las Mujeres que se cogen a los Hombres


Ilustración perteneciente al libro de poesía e ilustraciones "El hombre de cristal". http://www.manuelsart.com, Manuel De La Fuente Baños.

Dentro de aquel bar de buena muerte, se creó un silencio inesperado que fue interceptado por el comentario oportuno de Germán “Melissa me cogió a mí”, toda la mesa reía con locura, “no puede ser Germán eres un puto mandilón”,  le decía aquel machote de su amigo. “Enserio, yo no me la eché ella me cogió”, repetía.


“Te amo mi vida, amor dime que te gusto, dime que soy tu princesa, cuando nazca Carlitos seremos muy felices, échale ganas tiene que ser niño, espera ya acabaste… no te preocupes descansa, deja me bajo”.

Silueta  de canción de Paté de Fuá, es la muñeca que inspira canciones, y claro, la que rompe solitarios corazones ilusos, su gusto por coger a los hombres queda siempre injertado  en sus lágrimas solitarias los  lunes por la mañana. Habla con sus amigas de cogerse a ese tipo, al del carro deportivo o al de billetera gorda. Juzga y humilla a la mujer de maquillaje corto y de soledad amplia, se burla de los hombres que intentan robarle una mirada, camina por el mundo pensando que la vida es una pasarela, y pasa desapercibida por las olientes coladeras de un libro abandonado. Aquella mujer de gafas grandes y cabellos publicitarios recuerda su infancia mientras se compra unas zapatillas europeas de gran valor  olvidado. Coge en el baño de un bar universitario, en los sueños descalzos de un hotel de paso, en la parte delantera de un Bora 2009, en el salón A 721,  ella es una coge hombres  y nadie la detiene.


“Cállate, tócame las chichis,  espera yo lo hago,  (hoooo!) si que es  lindo,  no te muevas, te gusta… Aaah”.


“No seas tímido”, le dice doña Blanca al compañero  de trabajo  de su hijo, él sólo responde con una mirada espantada y la tensión de la tela de su pantalón a la altura de la entrepierna. “Pero qué hace”, pregunta el oficinista de sueldo mediocre, “enseñándote, te voy a coger”,  responde la cuarentona de pechos grandes. “Pero Miguel”, “Miguel nada, el pasó a ver a su novia a la universidad y llegará hasta las nueve”. De aquel hombre ni sus veinticuatro años lo pudieron salvar de que fuera cogido por una mujer victima de la  viudez y de la poca satisfacción de sus propias caricias.


Las mujeres que cogen a los hombres se plasman y se pronuncian de diferente forma, con diferente tono, todas tan parecidas pero se pueden distinguir a distancia por su  aroma, Unas cogen a los hombres por dinero, otras por amor, unas muchas por el simple hecho de no ser de las pocas, también existen las que cogen a los hombres por intentos ambiguos de equidad, sin olvidar a quienes cogen a los hombres por casualidad.

Las mujeres que cogen a los hombres no son más ni son menos, ni son mejores o basura, se reconoce que hay buenas e  infernales, bonitas y feas, son tiempo y espacio que luce en canciones de placer.


Las mujeres que se cogen a los hombres son la mayoría o deberían serlo, por lo menos en historias sabatinas se comprueba. A las mujeres que cogen a los hombres también les gusta ser cogidas por éstos…Tan Tan.

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